Invisibilidad y Moral

Cuando empecé a interesarme por la invisibilidad nunca imaginé que la encontraría en Platón, y de forma tan explícita. La actualidad de Platón no deja de sorprenderme, por eso no me he atrevido a mancillar las palabras de Platón con un mero resumen del mito de Giges. He preferido transcribirlo.

“Giges era un pastor que estaba al servicio del entonces rey de Lidia. Sobrevino una vez un gran temporal y terremoto; abrióse la tierra y apareció una grieta en el mismo lugar que él apacentaba. Asombrado ante el espectáculo, descendió por la hendidura y vio allí, entre otras muchas maravillas que la fábula relata, un caballo de bronce, hueco, con portañuelas, por una de las cuales se agachó a mirar y vio que dentro había un cadáver, de talla al parecer más que humana, que no llevaba sobre sí más que una sortija de oro en la mano; quitósela el pastor y salióse. Cuando, según la costumbre, se reunieron los pastores con el fin de informar al rey, como todos los meses, acerca de los ganados, acudió también él con su sortija en el dedo. Estando, pues, sentado entre los demás, dio la casualidad de que volviera la sortija, dejando el engaste de cara a la palma de la mano; e inmediatamente cesaron de verle quienes le rodeaban y con gran sorpresa suya, comenzaron a hablar de él como de una persona ausente. Tocó nuevamente el anillo, volvió hacia fuera el engaste y una vez vuelto tornó a ser visible. Al darse cuenta de ello, repitió el intento para comprobar si efectivamente tenía la joya aquel poder, y otra vez ocurrió lo mismo: al volver hacia dentro el engaste, desaparecía su dueño, y cuando lo volvía hacia fuera, le veían de nuevo. Hecha ya esta observación, procuró al punto formar parte de los enviados que habían de informar al rey; llegó a Palacio, sedujo a su esposa, atacó y mató con su ayuda al soberano y se apoderó del reino.” (Platón. La República. 359d)

El mito de Giges ilustra el punto de vista según el cual todo hombre, si puede, es inmoral en beneficio propio. Más aún, si alguien dotado de un poder parecido al de Giges, el poder de un dios, se abstiene de cometer injusticias y de apropiarse de los bienes de otros, sería considerado un desgraciado. Nadie es justo voluntariamente: todo el que puede es injusto, la injusticia se presenta como más ventajosa que la justicia. Lo que se intenta defender es que por muchos beneficios que aparentemente se puedan sacar de una actuación injusta, ésta no es respetada ni por su mismo autor. El comportamiento del hombre injusto es insostenible. Sócrates afirma que los humanos no podemos sino esconder las acciones injustas; quién las hace, sólo puede vivir disimulando, protegiéndose y temiendo que los otros actúen como él. El mito de Giges insinúa el modelo de comportamiento del hombre moral: el que actúa con justicia pudiendo actuar injustamente, como si poseyese un anillo.

 

Platón distingue la Invisibilidad para obrar de la Invisibilidad para escuchar lo que los otros piensan de uno. Sin embargo la invisibilidad como fución moral va más allá del comportamiento individual. La invisibilidad es un fenómeno social. Aunque Giges sea invisible para los hombres no lo es para los dioses, que todo lo ven. El casco de Hades hace al portador invisible frente a los dioses, sin embargo el anillo de Giges hace al portador invisible frente a los hombres. Los dioses pueden juzgarte; aunque Giges no los vea a ellos, ellos le ven a él. La misma idea la encontramos en el dios cristiano.

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